feminismo

Volar con los pies en la tierra

Empezamos el año con paso firme en Madame Dynamite. Estamos en plena evolución y muy contentas y agradecidas por los cambios positivos que se avecinan en la marca. Y eso nos recuerda lo importante que es sentirse libre para elegir el camino, confiar en una misma y trabajar duro por conseguir nuestros sueños.

Esas cualidades tan propias de las mujeres son las que queremos celebrar y compartir contigo hoy. Siempre es necesario que nos lo digamos, que nos cuidemos, que nos sintamos libres y con la autoestima alta. Porque no siempre ha sido así.

En otros tiempos, no tan lejanos, lo que estaba mejor aceptado socialmente era un papel de la mujer muy diferente, más pasivo, más sufrido y que se desarrollaba en el ámbito del “hogar”. La educación femenina te preparaba para aceptarlo de buen grado, pero no todas las mujeres lo hacían. Fuera de ese ámbito casi sagrado, pensar por nosotras mismas, tener voz propia y hacerse oír, trabajar fuera de casa, correr riesgos, descubrir, negarse a cumplir con lo que se esperaba de nosotras, o emprender definitivamente el vuelo, hacía que las que se atrevían, pudieran sentirse bichos raros o incluso “malas personas” y “malas madres”.

¿Te imaginas cómo ansiaban la libertad?

Pero eso queda atrás. Ya hemos pasado esa página de la historia y tomado las riendas de nuestras vidas. Y además lo disfrutamos en plenitud.

Aires de libertad

En Madame Dynamite queremos que te sientas libre y feliz. Queremos que al calzarte nuestros zapatos, sientas cómo la música y el baile te elevan y te dan la seguridad y la fuerza de la mujer que eres.

Para recordártelo, queremos compartir contigo un bello poema de Mary Oliver, una poeta estadounidense ganadora de un premio Pulitzer y de las más populares en lengua inglesa por su lenguaje accesible y su peculiar sensibilidad. Mary representa el espíritu femenino que, a pesar de las vicisitudes, es capaz de renacer y transmitir belleza.

Su vida ilustra además, la lacra de la violencia machista que está presente cada día en nuestra sociedad. Ella sufrió en su infancia abusos sexuales que pudo ir superando gracias, entre otras cosas, a sus paseos en su Ohio natal. El contacto con la naturaleza, que ella vivió casi de manera espiritual, se convirtió en su mejor terapia y dio lugar a su vocación de poeta.

En homenaje a todas las mujeres, las del pasado y las del presente, que sienten la felicidad de la vida, la música y el swing, compartimos contigo el precioso poema Gansos Salvajes. El título alude a las aves de vuelo enérgico y poderoso en forma de V que nos parecen un buen símbolo que nos representa a todas y cada una de nosotras. Disfruta de la lectura.

 

No tienes que ser buena.

No tienes que atravesar el desierto

de rodillas, arrepintiéndote.

Solo tienes que dejar que ese delicado animal

que es tu cuerpo ame lo que ama.

 

Cuéntame tu desesperación y te contaré la mía.

Mientras tanto, el mundo sigue.

Mientras tanto, el sol y los guijarros cristalinos

de la lluvia avanzan por los paisajes,

las praderas y los árboles frondosos, las montañas y los ríos.

Mientras tanto, los gansos salvajes, que vuelan alto

en el aire azul y puro,

vuelven nuevamente a casa.

 

Seas quien seas, por muy sola que te sientas

el mundo se ofrece a tu imaginación,

y te llama, como los gansos salvajes, chillando con excitación

— anunciando una y otra vez

tu lugar en la familia de las cosas.

 

Mary Oliver – Dream Work, 1986